The Who, ‘Who’s Next?’

Para muchos un clásico entre los clásicos de The Who, muy bien valorado entre la multitud que comprende el Rock.

Me gustaría ir un paso más allá (sólo uno), y dar mi opinión al respecto, ya que desempolvar opiniones nunca está de más.

The-Who-Whos-Next

¿Qué nos encontramos al poner en disco? Desde un principio una fuerte influencia, que por aquel entonces poco se había visto, de sintetizadores, que le dan ese espectro mágico a Baba O’Riley. Esa progresión frenética de notas puede llegar a captar por completo nuestra atención desde el segundo uno, y también es capaz de sacarnos de quicio… Puede que las influencias de los sintetizadores se le fueran de las manos. Otro factor a tener en cuenta es la presencia de la batería, que no hace más que darle alma a todo ese desorden tan organizado de notas. Sabiendo que Keith Moon hacía bien su trabajo, Roger Daltrey no se quedó atrás y como veremos más adelante en otras canciones, Baba O’Riley presenta una voz que nos transmite lo que su letra nos intenta transmitir desde un principio

‘Teenage wasteland
It’s only teenage wasteland’.

Continuamos con Bargain, una canción al más estilo del Rock de los setenta, y a su vez con todo el estilo de The Who, con cambios de tiempo que sin duda me envuelven, al volver rápidamente con un tempo rápido gracias a la batería.

En cambio Love Ain’t For Keeping, la canción más corta del álbum, es mucho más relajada, con ese estilo Country Blues, sin muchos cambios de ritmo (cosa extraña en este álbum).

My Wife es una de esas canciones en las que John Entwistle decide cantar y tocar el piano, cosa que siendo bajista puede resultar extraño. Aún así, no por eso le quitaremos mérito, ya que desde mi punto de vista es una de las canciones más significativas de Who’s Next, puestos a que justo después de esa sensación de calma que nos deja Love Ain’t For Keeping nos prepara para algo mucho más movido.

¿Movido? No sería la palabra adecuada para The Song Is Over… Un adjetivo más acorde con esta canción es emotiva. Canción que empieza triste y va alternando entre diversos sentimientos. Cabe destacar lo potente que se muestra la batería, cosa que anima mucho más la canción, pero no por ello hace que deje de ser una canción que con el suficiente pesar encima, te haga caer un lágrima de ‘Qué razón tienen’ mientras terminas tu primera cerveza. Compartiendo la línea, Gettin In Tune no se queda atrás, reforzando ese cóctel de sentimientos, pero con un final mucho más animado gracias a los coros y la voz de Roger.

‘I’m going home
and when I want to go home, I’m going mobile’.

Creo que define muy bien la situación de ‘Si no puedo hacer mi proyecto, me voy a casa’. Me explico… Pete Townshend tenía en mente Lifehouse, ópera Rock que estaría en lugar de Who’s Next, que al final no resultó. Por lo que, refiriéndome a la canción, Pete al igual decidió cantar Going Mobile por esta razón, con tanta rabia como potencia en diversas partes, cosa que sólo mejora el espíritu de la canción.

Y pasando a otro nivel, nos encontramos con Behind Blue Eyes, punto de inflexión del disco. ¿Qué decir? Una guitarra compleja, que al oído suena armónica y sencilla, una voz que muy bien es capaz de acompañar a dicho instrumento y su vez, dejarse acompañar por los coros. Me gustaría resaltar la importancia de la letra de esta canción, que no se queda atrás de todo el trasfondo que Behind Blue Eyes tiene. Contando con un cambio poco después de la mitad de la canción, que parece subirnos el ánimo hasta seguir escuchando y darse cuenta de que termina tal y como empezó, no puedo estar más seguro al decir que es una de las cuatro canciones más importantes a tener en cuenta de Who’s Next.

Ya en la novena y última canción del disco (en la versión original de 1971) vuelve esa aclamada y tan poco vista por aquel entonces, influencia por los sintetizadores. Won’t Get Fooled Again aporta otra dimensión respecto a las canciones anteriores, con un tono mucho más alegre, y desafiante a momentos.  Los fraseos que se utilizan en la guitarra le dan una fluidez a esta canción, que se agradece bastante, y sin duda la hacen algo único de The Who. El contraste que crea el ‘solo’ de órgano a mitad de canción, junto a la batería es algo que fomenta la epicidad de un grito que se nos quedará grabado, y creo que estaréis de acuerdo al mencionar que el grito de Roger D. en esa canción es uno de los más míticos que se puedan escuchar, casi tanto como el de Bruce Dickinson en The Number Of The Beast. La definición de canción potente.

 

Si la gente menciona que es uno de los álbums más representativos de la banda británica, puede que tengan sus razones. Es un álbum que sin duda se disfruta, y que sin dudarlo nos dejará canciones resonando en la cabeza, que tarde o temprano terminarás cantando.

Mi valoración es de un 8/10. Y lo recomiendo muy seguro de lo que hago.